En la sala de juntas todos miran el mismo número. El pronóstico es sólido, técnicamente correcto y bien explicado.
Aun así, la pregunta clave sigue en el aire: ¿qué decisión tomamos… y por qué esta es la correcta para el negocio?
Se habla de MAPE, RMSE, MAE, sesgo. Se comparan modelos. Se discuten décimas de punto porcentual.
Todo eso es válido.
Pero con el tiempo hemos aprendido algo clave:
Un pronóstico puede ser estadísticamente sólido y, aun así, no generar mejores decisiones.
En Anastasia desarrollamos modelos de pronóstico basados en el estado del arte de la inteligencia artificial. Medimos exactitud, la entendemos y la cuidamos.
Pero la experiencia —trabajando con empresas de distintos países, industrias y niveles de madurez— nos ha enseñado que la exactitud es una condición necesaria, no el criterio final de éxito.
Porque el pronóstico, por definición, siempre llega antes que la realidad.
Y el error solo se puede medir cuando el futuro ya ocurrió.
El verdadero problema no es matemático
En la práctica, el problema rara vez está en la matemática del modelo.
El problema aparece cuando alguien tiene que tomar una decisión y explicarla:
- ¿Por qué este nivel de inventario y no otro?
- ¿Por qué aumentar cobertura aquí y reducirla allá?
- ¿Cómo defendemos esta decisión frente a finanzas, operación o dirección?
Ahí es donde muchos enfoques de pronóstico se quedan cortos.
Porque optimizan números, pero no necesariamente decisiones bajo incertidumbre.
Del pronóstico a la decisión (y al resultado)
En Anastasia partimos de una idea simple:
El pronóstico no es un fin. Es un insumo.
El valor real aparece cuando ese pronóstico se traduce en decisiones concretas de inventario, reposición y nivel de servicio, considerando restricciones reales del negocio:
capital disponible, riesgo, costos, capacidad operativa y objetivos financieros.
Por eso ponemos tanto énfasis en mecanismos como el backtesting:
no solo para medir precisión, sino para entender qué decisiones se habrían tomado y qué resultados habrían generado.
Las métricas que realmente importan en dirección
Cuando hablamos con equipos ejecutivos, la pregunta rara vez es:
“¿Cuál fue el MAPE?”
Las preguntas reales suelen ser otras:
- ¿Mejoramos el nivel de servicio?
- ¿Protegimos o incrementamos el margen?
- ¿Usamos mejor el capital de trabajo?
Estas son las variables que impactan directamente el EBITDA.
Y son las que definen si una solución analítica crea valor real… o solo produce reportes sofisticados.
Una reflexión final
Medir la precisión del pronóstico es importante. En Anastasia lo hacemos y lo hacemos bien.
Pero nuestra experiencia nos ha llevado a priorizar algo más relevante:
que el pronóstico ayude a tomar mejores decisiones y a generar mejores resultados de negocio.
Y aquí dejo la pregunta que, creemos, vale la pena hacerse:
¿Qué estás buscando realmente en tu proceso de planeación:
mayor precisión estadística…
o mayores ganancias para tu negocio?
Si quieres explorar esa conversación, en Anastasia estamos abiertos a seguirla.



